Dispositivos de transporte en emergencias: herramientas esenciales para la continuidad asistencial
En los contextos de emergencia-urgencia, el traslado del paciente representa una fase tan delicada como la primera intervención. Cada desplazamiento, si no se gestiona correctamente, puede convertirse en un factor de riesgo adicional, especialmente en los casos de trauma.
Inmovilización y seguridad
Cuando el personal sanitario se ve obligado a trasladar pacientes traumatizados, el objetivo principal es prevenir daños adicionales, en particular lesiones espinales o vertebrales que podrían derivarse de un transporte inadecuado.
Garantizar al paciente una inmovilización segura implica reducir el riesgo de empeoramiento neurológico, mejorar la estabilidad durante el traslado y facilitar el trabajo del equipo sanitario. El uso de dispositivos adecuados permite mantener la correcta alineación del cuerpo del paciente durante el transporte y, en muchos casos, contribuye a disminuir el dolor y el estrés.
Un estudio de 2016 reveló que, en 133 pacientes analizados con lesión medular traumática, aproximadamente el 70 % fue inmovilizado antes de su llegada al servicio hospitalario, pero solo una parte recibió una inmovilización correcta y completa. Por este motivo, la elección de dispositivos certificados, resistentes y de fácil uso es un elemento clave en la adecuada gestión de la emergencia.
Principales dispositivos para el transporte de emergencia
Según el tipo de trauma y las condiciones del paciente, el personal sanitario puede elegir el dispositivo más adecuado para el traslado. Entre los más comunes y utilizados se encuentran:
- Camillas y sillas de transporte
Están diseñadas para desplazamientos tanto internos (hospitales, servicios de urgencias) como externos (ambulancias, escenarios de emergencia), garantizando estabilidad y confort. Las camillas pueden ser fijas, plegables o autocargables, adaptándose a las distintas situaciones operativas, mientras que las sillas de transporte son especialmente útiles en espacios reducidos, escaleras o pasos complejos.
- Tablas espinales
Son dispositivos rígidos destinados a la inmovilización rápida de la columna vertebral en caso de trauma, reduciendo el riesgo de agravamiento de las lesiones medulares. Se utilizan principalmente en pacientes traumatizados por accidentes de tráfico, caídas o traumatismos complejos. La correcta aplicación requiere el uso coordinado de collarín cervical, correas y sistemas de inmovilización cefálica para garantizar la máxima alineación y estabilidad.
- Colchones de vacío
Se adaptan a la morfología del paciente, ofreciendo una estabilización óptima y distribuyendo de manera uniforme la presión corporal. Están especialmente indicados en traumatismos complejos o en pacientes frágiles, donde el riesgo de movimientos involuntarios o presión excesiva puede agravar la situación clínica.
- Lonas porta heridos
Ligeras, resistentes y fáciles de maniobrar, son ideales para el traslado en espacios reducidos o en situaciones de evacuación compleja, como escaleras estrechas o entornos concurridos.
- Correas, inmovilizadores de cabeza y sistemas de fijación
Accesorios indispensables para la correcta inmovilización de la cabeza y del cuerpo del paciente.
Confort del paciente y protección de los profesionales
Además de la seguridad clínica, los dispositivos de transporte en emergencias influyen de manera significativa tanto en el confort del paciente —especialmente en traslados prolongados— como en la protección del personal sanitario.
En algunos casos, especialmente cuando el paciente está consciente y alerta, una inmovilización total y rígida puede resultar dolorosa, poco tolerable y generar un estrés adicional, complicando la gestión del traslado. Por este motivo, la elección de dispositivos ergonómicos y adaptables es fundamental para garantizar un equilibrio adecuado entre inmovilización y confort.
Al mismo tiempo, dispositivos como camillas maniobrables, sistemas de fijación intuitivos y materiales resistentes pero ligeros facilitan las maniobras de elevación y traslado, reduciendo el riesgo de lesiones musculoesqueléticas en el personal sanitario. Los equipos diseñados para un uso práctico y seguro permiten trabajar con mayor rapidez y eficiencia, mejorando no solo la experiencia del paciente, sino también la calidad y la seguridad global de la intervención.