Prueba de Papanicolaou y cribado de VPH: lo que debes saber en 2026

La prevención del cáncer de cuello uterino se basa hoy en protocolos cada vez más precisos y eficaces, que garantizan exactitud, seguridad y comodidad para la paciente.

Prueba de Papanicolaou: un examen que evoluciona con la tecnología

En 2026, la prevención es una de las armas más poderosas para proteger la salud femenina, detectar precozmente las enfermedades y reducir de manera significativa la incidencia de los cánceres prevenibles.

La prueba de Papanicolaou (Pap test) es uno de los principales exámenes preventivos. Se trata de un análisis citológico que permite identificar alteraciones celulares en el cuello uterino antes de que estas evolucionen a lesiones tumorales.

En España, cada año se diagnostican aproximadamente 1.900–2.300 nuevos casos de carcinoma de cuello uterino y se registran alrededor de 600–825 fallecimientos por esta causa. El cribado citológico, como la prueba de Papanicolaou, ha demostrado ayudar a reducir tanto la mortalidad como la incidencia de la enfermedad.

Desde un punto de vista profesional, es fundamental utilizar dispositivos de calidad, con el fin de aumentar la precisión diagnóstica y reducir los falsos negativos. Los instrumentos principales para la correcta realización del examen son:

  • Espéculo ginecológico (desechable o reutilizable y esterilizable): permite la visualización del cuello uterino. Hoy en día se prefieren materiales transparentes, ergonómicos y libres de látex.
  • Espátula de Ayre: utilizada para la recolección de células del exocérvix.
  • Cytobrush o endobrush: permite recoger células del canal endocervical, mejorando la calidad de la muestra.
  • Portaobjetos o frascos para citología en medio líquido: cada vez más utilizada, la citología líquida reduce las muestras inadecuadas y permite realizar pruebas adicionales con la misma toma.

Cribado de VPH: precisión y prevención temprana

La prueba de VPH (Virus del Papiloma Humano) es uno de los cribados más importantes para mujeres mayores de 30 años. Esta prueba tiene una sensibilidad superior al Pap test para identificar mujeres en riesgo, permitiendo detectar el problema antes de que aparezcan alteraciones celulares.

Aproximadamente 8 de cada 10 mujeres entran en contacto con el VPH al menos una vez en la vida, pero en la mayoría de los casos la infección desaparece de forma espontánea.

La toma de la muestra se realiza de manera similar al Pap test, utilizando instrumentos como:

 

  • Dispositivos combinados para toma cervical (espátula + cepillo): permiten una toma completa en un solo procedimiento.
  • Tubo con medio de conservación: mantiene estable el ADN viral hasta el análisis en laboratorio.
  • Sistemas de análisis molecular: plataformas automatizadas de alta sensibilidad capaces de identificar y genotipar los principales tipos de VPH oncogénicos.

En 2026, muchos laboratorios utilizan sistemas integrados que permiten, en caso de positividad de VPH, realizar directamente el Pap test de triaje sobre la misma muestra.

Autotoma de VPH: una novedad cada vez más difundida

Una de las innovaciones más relevantes de los últimos años es la introducción del autotoma para la prueba de VPH, pensado para aumentar la participación en el cribado, especialmente entre las mujeres que acuden menos a los controles ginecológicos.

Instrumentos para autotoma:

  • Hisopos vaginales o dispositivos dedicados certificados como dispositivos médicos;
  • Kits desechables con instrucciones claras para uso doméstico;
  • Contenedores de transporte compatibles con los sistemas de análisis molecular.

Numerosos estudios confirman que, si se utiliza correctamente, el autotoma ofrece resultados comparables a la toma clínica para la detección del VPH.

Colposcopia y seguimiento: herramientas de profundización

En caso de resultados anormales, el recorrido de cribado prevé exámenes de segundo nivel, fundamentales para confirmar o descartar la presencia de lesiones precancerosas. Aproximadamente el 5-10% de las mujeres sometidas a cribado son derivadas a estudios adicionales.

Instrumentos utilizados en el seguimiento:

  • Colposcopio: instrumento óptico de alta resolución que permite la observación aumentada del cuello uterino, con aumentos variables de hasta 10–20 veces, permitiendo identificar incluso alteraciones mínimas del epitelio.
  • Soluciones reactivas (ácido acético y solución de Lugol) para resaltar las áreas sospechosas.
  • Pinzas para biopsia: permiten la toma dirigida de tejido en las áreas alteradas, indispensable para la confirmación histológica. Solo una pequeña parte de las biopsias se asocia luego con lesiones de alto grado, evitando tratamientos innecesarios.
  • Dispositivos de electrocirugía o láser, utilizados en el tratamiento de las lesiones precancerosas.

Para centros de salud, consultorios y clínicas ginecológicas, invertir en dispositivos fiables, certificados y tecnológicamente avanzados significa mejorar la calidad diagnóstica, reducir intervenciones innecesarias y contribuir de manera concreta y eficaz a la prevención oncológica.